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Yellowbrickroad

El camino que no hay que seguir

Yellowbrickroad

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1.-Excursión al Monte:

Tal vez la gran ventaja y lo que más se agradece de esta película es su vocación experimental, la de saltarse los preceptos establecidos en cuanto a películas de este tipo se refiere. A saber: grupo de amigos en un bosque maldito, sucesos paranormales, retazos de voluntad documental,personalidades divergentes, aislamiento….¿nos suena, verdad?. Pues en YELLOWBRICKROAD todos esos elementos están presentes, pero enfocados de una manera diferente. En algunos casos funciona muy bien, pero en otros no tanto. Para mi el acierto máximo es el haberse centrado en el entorno, es decir, la cinematografía, el sonido y sacarle el mayor rendimiento posible al citado bosque, o para ser más concreto al sendero que recorre el bosque. La fotografía es espectácular, pero más aún el uso del sonido (o sonidos) que se acaba/n convirtiendo en un protagonista más de la historia. Tal vez en el protagonista principal. Desde luego para un servidor es el elemento más angustioso y, a la vez, original de la película: como unas simples notas musicales distorsionadas y retorcidas pueden desencadenar una serie de violentos y angustiosos acontecimientos que, sin duda, afectan más que los más gráficos, o dicho de otra manera sangrientos.

Algo más flojo resulta la selección de personajes y su evolución a lo largo del metraje. El problema tal vez sea que intentan hacernos empatizar con todos al mismo tiempo, presentándolos de forma individual, pero la cohesión inicial se va diluyendo y resulta imposible prestarles la misma atención. Otro de los problemas de este planteamiento es lo previsible que resulta la futura evolución de los citados protagonistas. A los 20 minutos ya tienes bastante claro quién es el que antes va a perder el control, y si hacemos una porra puedes preveer en que orden van a ir sufriendo…lo que van a sufrir.

El bosque y su entorno también forman parte de trama, pero no de la forma habitual. No hay sombras que amenazan, no hay “bichos”, la oscuridad no da miedo. Lo que impresiona es la enormidad y lo que acojona es su infinitud. Y más, si cabe, cuando los modernos instrumentos de navegación se van al carajo….pero me estoy adelantando.

2.-La locura es contagiosa:

En 1940 los 572 habitantes de la pequeña localidad de Friars, New Hampshire, decidieron al unísono abandonar todo y recorrer un sendero que se adentraba en el bosque que rodea la localidad. Dejaron atrás sus trabajos, sus casas, sus vidas…dejaron hasta a los animales de compañía atados a los postes. Nunca nadie supo el porqué. Tiempo después el ejército organizó una partida de búsqueda y se encontraron un panorama desolador: los restos mutlados de más de 300 personas, cadáveres congelados y muchos desaparecidos de los que nunca se volvió a saber. Como suele suceder en estos casos el Gobierno corrió un tupido velo sobre el asunto, y solo quedaron algunas fotografías y la (espeluznante)entrevista a uno de los pocos supervivientes. Con el tiempo la población fue repoblándose y recuperando su ritmo habitual. Pero nadie quería hablar de lo qué pasó. Hasta que en el 2008 se desvelaron las coordenadas que llevaban hasta ese sendero.

Y el matrimonio Barnes, tras años intentando conseguirlas, se dijo “esta es la nuestra”. Él, con vocación de escritor, y ella imbuída de la misma pasión que su marido por saber que pasó realmente, organizan un grupo de profesionales (cartógrafos, un psicólogo, un especialista en alta montaña) para recorrer ese mismo sendero y darle un sentido a la historia. Pero, tras ponerse en marcha y llegar a las coordenadas exactas, se encuentran ante…un viejo cine. Mierda, se dicen. pero en el cine trabaja una chica, extraña y a la que un servidor no le daría ni la hora, les cuenta que ella sabe como llegar al comienzo del sendero: una gran roca con una misteriosa grabación, YELOOWBRICKROAD. Y les pide, porfavorporfavorporfavor, que la dejen ir con ella.

Como toda “excursión” al monte que se precie, por muy profesional y seria que sea, al principio todo es buen rollito, algo de fiestuqui, todos se llevan de puta madre y, tal vez, no se toman muy en serio el asunto. Pero cuando los gps’s de alta gama, los localizadores, y hasta las brújulas dejan de funcionar comienzan los problemas. Problemas que se agravan, por el susto, cuando una misteriosa y espectral música salida de un tocadiscos de los años 40 suena por todo el bosque. Como si la brisa nocturna les trajera la BSO de una vida pasada. En un principio les hace hasta gracia, alguno incluso lo encuentra encantador y nostálgico…pero tras un tiempo se hace insoportable. Las tensiones saltan, los nervios se disparan y el entusiasmo inicial se va transformando en preocupación y dudas. Y en progresión geométrica, ese conglomerado de sensaciones a flor de piel se va transformando poco a poco en locura. En una locura muy violenta.

3.-Altibajos:

Como comentaba al principio de la reseña, una de las virtudes principales de esta película es su carácter de independencia; pero independencia no sólo en el sentido de poco presupuesto + imaginación, si no también en el de alejarse de forma notable de los parametros del cine convencional de terror, especialmente en el ambientado en bosques misteriosos. Y durante una buena parte del metraje mantiene ese loable espíritu. Pero hay un momento que mete la directa de una forma inesperada y, desde mi punto de vista, no muy acertada. Hablando en plata: introduce el elemento gore muy precipitadamente ( y lo que es peor, no lo mantiene, ya que te tiras al río pués mójate. Ese es otro punto de incoherencia). Tal vez creible desde el punto de vista conceptual de la historia: la locura provocada por el aislamiento en la enormidad del bosque y los omnipresentes e insoportables sonidos, pero lastra la coherencia experimental que intenta mantener a lo largo del metraje. No cuadra, y no solo por inverosimil, si no también por irreal y muy exagerado.

A partir de ese momento es como si te apartasen de la historia, como si lo anteriormente planteado se quedase en agua de borrajas y todos los estereotipos que no esperabas ver apareciesen de repente (aquí me remito a lo que comentaba sobre la porra que se puede hacer sobre los personajes), todo ello rematado por un final tan absurdo que te dan ganas de buscar la dirección postal de los directores y pedirles explicaciones en persona. Con un bate en la mano. O eso o quitarles las drogas.

Tampoco quiero que quede la sensación de que estamos ante un experimento fallido, tal vez mal ejecutado, pero con los suficientes alicientes como para darle una oportunidad. Una oportunidad de ver algo diferente.

Tal vez en su próximo proyecto, Jesse Holland y Andy Mitton (guionistas y directores), se centren un poco más en lo que quieren contar y menos en lo que la audiencia espera. Si hubieran hecho eso desde un principio con esta película tal vez estaríamos ante una de las “elegidas”.

Lo mejor: El concepto AUDIOvisual y la ambientación.

Lo peor: Que se queden a medias en pos de un mayor impacto en la audiencia


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